El supervisor castiga malas prácticas en préstamos a clientes
Esta noticia ha sido publicada previamente por El Mundo.
La cúpula del Banco de España ha impuesto en 2025 sanciones por un total de 41,5 millones de euros a CaixaBank y Banco Sabadell por infracciones muy graves relacionadas con sus prácticas con clientes, según la información recogida en la Memoria de Actuaciones remitida al Congreso. CaixaBank ha sido sancionada con 25 millones de euros por no contar, según el supervisor, con políticas y procedimientos suficientes para garantizar el principio de préstamo responsable, en un contexto que afectó a un amplio número de operaciones. Por su parte, Banco Sabadell ha recibido una multa de 16,5 millones de euros por incumplimientos vinculados a créditos inmobiliarios, entre ellos prácticas de venta vinculada prohibidas y la falta del deber de actuar de manera imparcial respetando los intereses de sus clientes.
El informe señala que ambas entidades han recurrido las sanciones. En el caso de CaixaBank, el recurso se ha presentado ante el Ministerio de Economía, que aún no ha resuelto, mientras que Banco Sabadell ha acudido a la vía contencioso-administrativa después de que el Ministerio resolviera en su contra. La Memoria también refleja que 2025 fue un año de fuerte actividad sancionadora para el Banco de España, con multas por 43 millones de euros, muy por encima de los 2,5 millones del ejercicio anterior, y recoge además otras sanciones a sociedades y personas físicas por deficiencias de control interno, obstaculización de inspecciones y realización de actividades bancarias sin autorización.
Consulta la noticia original si desea conocer más.
- La ley antiblanqueo exigirá identificar a los clientes de criptocajeros
- El Banco de España sanciona a CaixaBank y Sabadell con 41,5 millones
- TikTok impulsará un segundo centro de datos de 1.000 millones en Finlandia
- FinCEN propone una reforma integral de los programas AML/CFT
- Detenido en Valladolid por estafar más de 100.000 euros con falsos repostajes
- LinkedIn, cuestionada por presunta vigilancia silenciosa de usuarios