Este post proviene de esta fuente de noticias
El Juzgado de lo Social nº 3 de Pontevedra declara procedente el despido de una trabajadora por negarse a realizarse el test de antígenos diario y exigible en la residencia de ancianos donde trabajaba. El Juzgado considera que existe una desobediencia grave puesto que era de obligado cumplimiento para la residencia acatar las instrucciones dadas desde la Conselleria, para evitar el riesgo de contagio a los residentes especialmente vulnerables.
La Conselleria de Sanidad de Galicia elaboró una serie de protocolos, remitiendo a las residencias de ancianos una encuesta epidemiológica diaria y de obligado cumplimiento. Todo el personal, estuviera vacunado o no, debía someterse a los test de saliva.
La trabajadora se negó a realizar dichos test, lo que motivó su despido por constituir una desobediencia grave. Sin embargo, recurrió el despido, ya que consideraba vulnerada su libertad ideológica, su honor y su la integridad física. La recurrente acusó a la empresa de torturas y alegó que no se negaba sin más, sino que antes de realizarse dichas pruebas que considera invasivas, quería conocer el por qué se tenía que someter a ellas de forma obligatoria.
- La UE aprueba sanciones contra 19 responsables y entidades iraníes
- El Departamento de Justicia publica su primera política corporativa para casos penales
- Así funciona el nuevo buzón para denunciar corrupción en Castilla-La Mancha
- Sepblac pone el foco en Pecunpay e Indra
- El Departamento de Justicia de EE.UU. retoma una aplicación reducida contra el soborno extranjero
- Una firma vinculada a un multimillonario israelí acuerda pagar 30 millones