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Una investigación conjunta de la Guardia Civil de España y la Gendarmería Nacional de Francia, con el apoyo de Europol, permitió a los agentes desmantelar un grupo de delincuencia organizada dedicado al tráfico de inmigrantes. Se cree que el grupo facilitaba los movimientos secundarios, que es el proceso de trasladar a los inmigrantes irregulares desde su país de llegada a otro destino dentro de la Unión Europea. La incidencia de los movimientos secundarios está creciendo, con la formación de nuevos grupos de delincuencia organizada en las ciudades de tránsito de Europa para explotar a los migrantes irregulares.
Resultados de los días 14 y 15 de octubre de 2021:
- Redadas simultáneas en las ciudades españolas de Bilbao y Pamplona
- 2 registros domiciliarios realizados en Navarra, España
- 7 detenciones (6 de nacionalidad marroquí, 1 de nacionalidad maliense), incluida la cúpula del grupo compuesta por tres personas
NUEVOS USOS DELICTIVOS DE LAS RUTAS HISTÓRICAS DE CONTRABANDO DE TABACO
El grupo de delincuencia organizada buscaba en primer lugar a los inmigrantes irregulares recién llegados a zonas costeras del sur y el este de España, como Murcia, Alicante, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra y Barcelona. Los migrantes llegaban en barco desde destinos en el norte y el oeste de África. Estos migrantes irregulares serían trasladados por carretera a Francia a través de antiguas rutas de contrabando de tabaco en Guipúzcoa y Navarra. El principal punto de destino desde allí sería Burdeos (Francia), y el grupo de delincuencia organizada facilitaría la continuación de la inmigración ilegal desde Burdeos a países de toda la Unión Europea.
El grupo delictivo utilizaba al menos dos vehículos para cruzar las fronteras. El primero transportaba a los inmigrantes irregulares, mientras que el segundo actuaba como explorador para avisar con antelación de posibles controles policiales. Los sospechosos daban instrucciones a los migrantes para que se bajaran del coche y fingieran hacer autostop en caso de control policial. Utilizando rutas históricas de contrabando de tabaco entre España y Francia, el grupo estuvo operando durante unos seis meses. Los delincuentes cobraban entre 100 y 330 euros por cada paso fronterizo. La investigación sugiere que han facilitado al menos 60 cruces fronterizos, con tres o cuatro migrantes por tránsito.
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