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Terremoto político en Portugal con importantes réplicas en el socialismo europeo. António Costa, primer ministro de Portugal desde 2015, ha dimitido este martes después de que la Procuradoría General de la República (el equivalente portugués a la Fiscalía General del Estado) hiciera pública la investigación que se ha abierto contra él por un caso de corrupción en el que se investigan los supuestos delitos de prevaricación, corrupción activa y pasiva y tráfico de influencias en la adjudicación de varios negocios de litio e hidrógeno verde.
Todo ha estallado el martes por la mañana, cuando la policía portuguesa detuvo a dos personas de su máxima confianza: su propio jefe de Gabinete, Vítor Escária, y el empresario y amigo del primer ministro Diogo Marceda. Esta operación policial, justificada por la Fiscalía “para evitar su riesgo de fuga” y para que no interfieran en la investigación, se produjo a la vez que se realizaban 42 registros en otros tantos domicilios, instituciones y empresas, entre ellos la residencia oficial del primer ministro y los ministerios de Infraestructuras y Medio Ambiente. La policía también detuvo al alcalde de Sines, el socialista Nuno Mascarenhas, y a otros dos empresarios.
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